Por Vicente Poveda - DPA

En su extenso manifiesto publicado en Internet, el noruego Anders Behring Breivik, autor de los atentados de Oslo, se autodefine como "caballero templario" y asegura que la legendaria orden militar (hasta hoy envuelta en un halo de misterio) fue refundada hace apenas nueve años en Londres con el fin de acabar con el islam en Europa.

Pasados siete siglos de la disolución de la "Orden del Temple", sus autoproclamados sucesores se cuentan por cientos. Y sus fines son de lo más diversos: hoy se llaman templarios desde organizaciones caritativas hasta sectas religiosas y bandas criminales. El Vaticano contabiliza más 400 organizaciones de toda índole inspiradas en los monjes guerreros medievales, y la lista sigue incrementándose. Leyendas y teorías conspirativas en torno a la desaparecida orden continúan dando vida a novelas y películas de éxito como "El péndulo de Foucault", de Umberto Eco, o "El Código Da Vinci", de Dan Brown.

La orden original se remonta al final de la Primera Cruzada (1096-1099), que expulsó a los turcos de Jerusalén. Nueve franceses encabezados por Hugo de Payens deciden permanecer en la ciudad para defender a los cristianos. Los monjes guerreros fundaron su orden en 1118 y establecieron su central en las ruinas del destruido templo judío, del donde reciben su nombre. En 1307, en Francia, los soldados del Rey detuvieron a 140 templarios. Torturados, muchos se declararon culpables y fueron quemados vivos.

En su manifiesto "2083: Una declaración europea de independencia", Breivik colocó en la portada el escudo de los templarios, una cruz roja sobre fondo blanco, y usó como subtítulo "Alabanza de la Nueva Milicia de los Caballeros Pobres del Templo de Salomón", el nombre original de la orden de los cruzados. El noruego, como "comandante" templario, se siente llamado a limpiar Europa de musulmanes y preservar la cultura europea. Para ello, lo primero es "eliminar las doctrinas políticas multiculturalistas y marxistas", atacando a los partidos políticos que defienden la convivencia entre ciudadanos de diversas culturas. Insta también a destruir las monumentales mezquitas de Al Aqsa y Al Quds en Jerusalén, y a reconstruir el templo de Salomón.